miércoles, 22 de julio de 2009

Resident Evil 5(Descarga para XBox 360)

Hola a todos....
Capítulo 1-1
El juego comienza dentro de una especie de almacén, donde vemos a un hombre de raza negra de rodillas, con una persona encapuchada junto a él. Dicha persona lleva una curiosa máscara que tiene una especie de pico alargado a la altura de la nariz y le hace parecer un pájaro.
El hombre empieza a convulsionar, vemos que sus ojos se ennegrecen y una especie de tentáculos orgánicos empiezan a surgir de su espalda y su pecho. El hombre intenta coger a la figura encapuchada, pero ésta se deshace de él con un rápido movimiento, alejándose de la escena mientras el hombre se encoge de dolor.
Simultáneamente, asistimos a una breve escena en la que un grupo de militares se despliega y proceden a cerrar y aislar un recinto.
La acción pasa entonces a la sabana africana, donde vemos un jeep conducido por Chris Redfield avanzando. La voz en off de Chris nos informa de la situación: tras la caída de la Corporación Umbrella, sus armas biológicas aparecieron en el mercado negro, disponibles para el mejor postor. Muchos intuían que un incidente similar al de Raccoon City era inevitable, de tal manera que el consorcio mundial farmacéutico creó la BSAA: un cuerpo activo militarizado con el objetivo de luchar contra este nuevo tipo de terrorismo. Chris pertenece a este grupo, y por eso se encuentra en África, para detener un posible intercambio de armas biológicas.
Chris llega a su destino y se encuentra con su contacto, Sheva Alomar, una chica joven de origen africano que también pertenece a la BSAA. Ambos se presentan y Sheva le informa de que va a ser su compañera. Chris experimenta un breve flashback, en el que se ve la tumba de Jill Valentine, pero opta por no decirle nada a su nueva compañera.
Mientras se acercan a la zona en cuarentena, la voz en off de Chris nos sigue informando de los sentimientos del protagonista. Chris no está seguro de si su lucha interminable merece la pena, pero está decidido a llevar a cabo esta misión.
Sheva es cacheada por un guardia pero, furiosa, le ordena que le quite las manos de encima y, por fin, Chris y ella acceden a la zona en cuarentena (en este punto, el jugador toma el control del personaje).
Una vez en la zona de cuarentena, Chris y Sheva empiezan a recibir órdenes por radio. Un tal Kirk les informa de que un intercambio de bioarmas va a tener lugar en Kijuju, el lugar donde se encuentran. La misión de Chris y Sheva consiste en encontrar a un tal Ricardo Irving, el hombre que ha preparado dicho intercambio.
Chris y Sheva avanzan por el poblado y asisten a escenas sospechosas. Los nativos del lugar no les atacan, pero les dirigen miradas hostiles. En la parte trasera de una casa, Chris incluso atisba como dos nativos se llevan a rastras a un tercero sin que nadie haga nada. Un hombre que está cortando carne con saña se detiene cuando les ve acercarse. Dos hombres de raza negra están apaleando brutalmente un fardo que se agita, mientras otros observan impertérritos, pero todos se detienen cuando Chris y Sheva se acercan.
Los dos optan por acercarse a ver a su enlace, que les espera en la carnicería, cuando se dan cuenta de que la zona se ha quedado repentinamente desierta.
Chris y Sheva llegan por fin a la carnicería, donde se encuentran con Reynard, que les informa de la situación y les da un equipamiento básico (una pistola para cada uno). Una vez equipados, Reynard les pregunta si conocen algo llamado Uroboros. Chris comenta que ha oído que es una especie de dispositivo del Apocalipsis, a lo que Reynard asiente. Después, les informa que la gente del lugar se está mostrando extremadamente hostil, de manera que les aconseja que encuentren a Irving cuanto antes y se alejen de Kijuju.
Reynard deja solos a Chris y Sheva, y ambos empiezan a avanzar. Se topan con un cadáver de animal descuartizado y, tras cruzar una cabaña llena de calaveras, los dos escuchan un grito. Ambos corren hasta un edificio donde dos nativos están inmovilizando a un tercero y le meten una especie de insecto por la boca (también puede apreciarse que a uno de los nativos le salen una especie de tentáculos por la boca, pero los oculta rápidamente). Los dos nativos huyen dejando al tercero, que empieza a toser y a escupir. Chris y Sheva corren en su ayuda, pero entonces el nativo empieza a convulsionar, a retorcerse, sus ojos se vuelven negros y empieza a llorar lo que parece ser sangre.
Súbitamente, el hombre se lanza furiosamente sobre Chris y Sheva, que no tienen más remedio que abatirlo a tiros. Sheva no entiende qué pasa y Chris comenta que nunca ha visto a un zombi moverse así.
Los dos saltan por la ventana de un edificio para descubrir que una horda de nativos se dirige hacia ellos. Rápidamente se refugian en un edificio cercano y atrancan la puerta. NOTA: el jugador tiene la posibilidad de abatir a esta horda de nativos, aunque es poco recomendable.
Chris y Sheva informan de la situación al cuartel general, pero desde allí les impelen a seguir avanzando y buscar a Irving. Sheva se enfada, ya que parece que el cuartel general estaba al tanto de la situación y no les habían informado, pero sigue avanzando con Chris.
Tras cruzar un túnel, Chris y Sheva llegan a una cabaña desde la que se ve un pequeño pueblo y asisten a una escena dantesca: los nativos han capturado a Reynard y se disponen a ejecutarlo. Una muchedumbre asiste a la inminente ejecución, mientras son enardecidos por un hombre con gafas de sol y un megáfono. Reynard se resiste, pero los nativos le mantienen inmovilizado. En la plataforma en la que se encuentran, un descomunal hombre encapuchado enarbola una enorme hacha, con la que lleva a cabo la ejecución.
Chris y Sheva apartan la mirada, pero la multitud de nativos grita enloquecida. En ese momento, desde la plataforma, el hombre del megáfono descubre a Chris y a Sheva y azuza a la multitud contra ellos. Los dos agentes se preparan para resistir el envite de la oleada de nativos con la escasa munición y armamento de que disponen.
Chris y Sheva abaten a docenas de los nativos, pero la muchedumbre parece no tener fin. Chris pide ayuda al cuartel general y Kirk se compromete a llegar en un helicóptero y prestarles ayuda. Hasta que llegue, Chris y Sheva tendrán que aguantar. Los dos agentes resisten como buenamente pueden, pero la cosa se complica cuando el encapuchado del hacha hace acto de escena. Este enemigo es mucho más poderoso que los nativos normales, su hacha provoca grandes daños y con ella puede derribar paredes, lo que obliga a Sheva y a Chris a correr y refugiarse como buenamente pueden.
Tras lo que parece una eternidad, Kirk llega en un helicóptero y, tras pedirles que se pongan a cubierto, lanza un cohete que derriba la puerta de salida del lugar y derrota a los nativos que quedan en pie.

Capítulo 1-2
La lucha en el pueblo ha finalizado gracias a la llegada de Kirk, pero la misión de Chris y Sheva continúa: ambos tienen que alcanzar al equipo alfa, que está a punto de encontrarse con Irving, para brindarles apoyo táctico.
Los dos agentes siguen avanzando a través de lo que parece ser un poblado. Siguen encontrándose nativos hostiles a los que se ven obligados a abatir. En ocasiones, los nativos cogen a Chris o Sheva y muestran una especie de tentáculos orgánicos con los que intentan devorarlos. Asimismo, cuando Chris o Sheva vuelan la cabeza de alguno de los nativos aparecen unas pequeñas y extrañas protuberancias en los restos de la cabeza.
Mientras avanzan, escuchan por radio al equipo alfa, que parece estar siendo víctima de un ataque. Chris llama desesperado al capitán del equipo, DeChant, pero no obtiene respuesta. Los dos agentes reciben la orden de correr a socorrer al equipo alfa.
Chris y Sheva siguen avanzando hasta llegar a una casa donde asisten al secuestro de una chica rubia que pide socorro desesperadamente. Rápidamente corren a rescatarla, pero llegan tarde: la chica está infectada e intenta devorar a Chris con los tentáculos que surgen de su boca. Chris es salvado por Sheva y entre los dos derrotan a la chica. Pero entonces ésta hace gala de una nueva habilidad: su cabeza estalla y de ella surge un largo tentáculo anillado con una garra afilada en su extremo (este enemigo se llama Cephalo). Chris y Sheva derrotan a este nuevo monstruo, así como a otros nativos que aparecen.
Los dos agentes llegan por fin a un edificio abandonado en ruinas donde se encuentra el equipo alfa. Escuchan unos lejanos gritos de fondo y no tardan en descubrir los cadáveres de los miembros del equipo, así como una extraña sustancia negra y viscosa que gotea de algunas de las paredes.
Tras derribar una puerta entre los dos, Chris y Sheva se encuentran con el moribundo capitán DeChant, que les informa de que su equipo y él han sido atacados por una cosa que no puede identificar. Con su último aliento, DeChant les dice que todo era una trampa de Irving, pero a pesar de ello han sido capaces de recuperar una serie de importantes datos que tienen que hacer llegar al cuartel general. Tras esta última petición, DeChant muere.
Mientras Chris mantiene esta conversación, Sheva descubre cómo una figura huye corriendo del lugar.
Con DeChant muerto, Chris informa al cuartel general de la caída del equipo alfa, así como de la recuperación de los datos. El cuartel general les informa de que tienen que acudir al sótano del edificio, desde donde podrán transmitir los datos.
Chris y Sheva llegan a la planta baja, pero cuando van a atravesar una puerta se encuentran con una extraña criatura: un ser humanoide recubierto de tentáculos que se sacuden. Chris deduce que esta criatura es la responsable de la muerte del equipo alfa y Sheva y él retroceden rápidamente por un pasillo, incapaces de derrotarla.
Por suerte, en la zona hay un enorme horno industrial. Chris y Sheva consiguen atraer a la extraña criatura al horno, la encierran dentro, encienden el horno y una ola de llamas acaban con ella.
Chris y Sheva llegan al garaje, desde donde transmiten los datos. No saben que están siendo espiados por Irving desde una cámara. El terrorista está escapando del lugar en un coche que conduce la misteriosa figura encapuchada con máscara de pájaro.
Mientras envían los datos, Chris avisa al cuartel general de lo acontecido hasta el momento: los nativos se muestran extremadamente hostiles, de manera similar a los infectados mencionados en el informe Kennedy (ver Resident Evil 4). Por otra parte, Chris informa de la presencia de la extraña criatura que acaban de derrotar.
Las órdenes del cuartel general se mantienen intactas: deben continuar persiguiendo a Irving. Chris se enfada, ya que solo quedan él y Sheva para perseguir al terrorista. Desde el cuartel general les prometen que el equipo delta irá en su apoyo, pero deben seguir tras Irving, del que se sospecha que ha huido a una mina cercana.
Sheva está atónita ante las órdenes del cuartel general, y Chris le pregunta si alguna vez ha sentido si su vida es prescindible.

Capítulo 2-1
Tras conversar un poco, Chris y Sheva continúan con su misión: encontrar a Irving. Salen del almacén y descubren que están en una especie de puerto, lleno de contenedores de mercancía. No tardan en encontrarse con más nativos hostiles, que incluso empiezan a aparecer armados con ballestas.
Los dos agentes tienen que enfrentarse a nuevas criaturas: los Adjule, unos perros en apariencia normales, pero que también están infectados con un virus, de tal forma que su cabeza se abre en sentido transversal, dejando a la vista el interior infectado del animal. Chris y Sheva abaten a estos animales mientras se enfrentan a los nativos armados y esquivan trampas explosivas que hay en el laberinto de contenedores.
Tras salir de él, les espera una nueva amenaza: un nuevo tipo de nativo, más alto y fuerte que los demás, capaz de propinarles unos golpes capaces de derribarlos y que además hace gala de una resistencia impresionante, lo que lo hace un enemigo muy difícil de derrotar.
Chris y Sheva superan todos estos peligros y llegan a un puente que tiene una sección derrumbada. Tras superarla, aparece un camión con intención de atropellarlos, pero los dos agentes logran hacer que vuelque haciendo explotar un bidón de combustible. Chris y Sheva cruzan el puente y siguen abatiendo nativos. Tras cruzar un túnel lleno de perros infectados (Adjule), llegan al final de un canal, donde les espera una nueva amenaza: encuentran varios cuerpos de nativos infectados, de los cuales empiezan a surgir una especie de engendros alados denominados Kipepeo. Estos nuevos enemigos no son muy fuertes, pero sí son molestos, rápidos y difíciles de derribar.
Los dos agentes acaban por llegar a una especie de mercado, donde se topan con una puerta cerrada. Encuentran una llave colgando del cadáver de un ser humano que está a su vez colgado del techo, pero nada más cogerla se dan cuenta de que es una emboscada, pues empiezan a aparecer nativos infectados, uno de los cuales es uno de los resistentes hombres altos. Chris y Sheva siguen derrotando enemigos, y justo en ese momento aparece Kirk en su helicóptero, que les brinda apoyo aéreo. Los dos agentes avanzan entre la horda de infectados, derrotando nativos, Kipepeos y demás con la inestimable ayuda de Kirk.
Chris y Sheva consiguen sobrevivir y llegan a lo que parece ser una especie de barrio de chabolas. La tragedia se cierne sobre Kirk, pues una bandada de Kipepeos, los engendros alados que surgen de los nativos infectados, empiezan a acosar y a entorpecer el movimiento del helicóptero. Kirk pide ayuda, pero acaba por estrellarse. Desde el cuartel general, Chris y Sheva reciben la orden de dirigirse al lugar del accidente.
Tras derrotar a una nueva horda de infectados, Chris y Sheva se encuentran con un obstáculo: la puerta de salida de la planta baja de un edificio está cerrada por un candado al que solo puede accederse desde el otro lado. Los dos agentes resuelven este inconveniente separándose. Chris impulsa a Sheva desde un balcón de un piso superior al edificio colindante. Sheva no tarda en verse atacada por una nueva horda de nativos infectados. Chris la cubre como buenamente puede con ayuda de un rifle de francotirador.
Sheva consigue llegar a la planta baja y destrozar el candado que bloquea la puerta. Los dos agentes se reúnen y juntos derrotan a los infectados que quedan. Pero cuando siguen avanzando, se topan con una desagradable sorpresa: ante ellos aparece un nuevo infectado, con una capucha que le tapa la cara y una descomunal sierra mecánica. Chris y Sheva se enfrentan a este nuevo enemigo, que hace gala de una resistencia espectacular y les pone en serios aprietos. Ayudándose de los barriles de combustible que hay en la zona y mientras siguen derrotando enemigos menores, el infectado con motosierra acaba cayendo, y Chris le arrebata una llave que les permite seguir avanzando.
Chris y Sheva consiguen llegar por fin al lugar del accidente para encontrarse con una desagradable escena: el helicóptero está en llamas y el piloto está empalado en los restos del mismo. Los dos agentes no tienen tiempo de sentir lástima, pues se tienen que enfrentar a una nueva amenaza: aparecen varios infectados montados en motos y armados con cadenas. Chris empuja a Sheva para que esquive al primer infectado, pero entonces es él el que cae en la trampa, pues uno de sus pies se enreda con la cadena que porta el infectado. Sheva consigue destrozar la cadena disparando con su pistola, pero sus problemas continúan. Chris y Sheva se reagrupan, pero son incapaces de apuntar en condiciones a los nativos, que se desplazan rápidamente.
Tras esquivar una nueva embestida, súbitamente uno de los infectados recibe un tiro proveniente del rifle de un francotirador: el equipo delta por fin ha llegado para ayudarles y rápidamente abaten a todos los infectados en motocicleta.
Chris y Sheva se reúnen con el equipo delta en una cabaña cercana. El capitán del equipo delta, Josh Stone, es el antiguo instructor de Sheva y ambos ya se conocen. Josh les da una pequeña tarjeta donde están los datos recuperados y les informa de que Irving está en una mina, cerca de donde se encuentran. Chris y Sheva tienen que seguir persiguiendo a Irving mientras el equipo delta asegura el área, tras lo cual irán en su ayuda.
Los dos agentes se quedan solos y Chris examina los datos de la tarjeta en su PDA. Para su sorpresa, se encuentra con una foto de Jill, a la que creía muerta, dentro de una especie de tanque con un extraño líquido. Chris experimenta un repentino flashback donde apenas puede apreciarse un castillo, una lucha con Wesker y a Chris extendiendo la mano desesperado desde una ventana.
Sheva le pregunta a Chris qué le pasa, pero el ex agente de S.T.A.R.S le asegura que se encuentra bien y que no es nada.

Capítulo 2-2
En la cabaña donde se encuentran, Chris encuentra un documento en el que dice que los nativos del lugar están infectados con un virus llamado Las Plagas tipo 2. Dicho virus es una variante del virus original Las Plagas (visto en Resident Evil 4) con la diferencia de que esta nueva versión se introduce en su etapa adulta a través de la boca del individuo y su tiempo de contagio es prácticamente inmediato. La oportuna presencia de agentes de la BSAA en la zona servirá para comprobar la efectividad de esta nueva versión del virus.
Tras este descubrimiento, Chris y Sheva siguen su camino hacia la mina, que Sheva dice que se encuentra pasada la estación. En dicha estación se siguen encontrando con amenazas: más infectados armados y más Adjule, entre los cuales aparece una variante nueva en forma de hienas de mayor tamaño que los perros. Una vez más, Chris y Sheva abaten a sus enemigos, superan los peligros y acaban por descender en un ascensor junto a una vagoneta a las profundidades de la mina.
Dentro de la mina los problemas no se hacen esperar: el GPS de los agentes no funciona y el lugar es un entramado de túneles oscuros donde es difícil orientarse. Por suerte, los dos agentes encuentran una gran linterna, de manera que uno de los dos la coge para alumbrar el camino mientras el otro avanza. Las minas siguen estando llenas de infectados, a los que el agente que no lleva la linterna tiene que eliminar. Muchos de estos infectados se convierten en Cephalos, lo que dificulta las cosas.
Por fin, Chris y Sheva salen de la zona en penumbra y llegan a una especie de pozo de extracción que, por suerte, está iluminado. Por desgracia, también se tienen que enfrentar a una oleada de infectados que incluso llevan cartuchos de dinamita. Derrotando a todos estos enemigos, los dos agentes consiguen llegar a un ascensor que les lleva de nuevo a la superficie.
Chris y Sheva llegan a una especie de oficina donde por fin se encuentran con Irving. Los dos agentes le apuntan con sus armas y le conminan a que tire la suya pero Irving, que no parece estar muy en sus cabales, se niega. Mientras el momento de tensión continúa, alguien lanza una bomba de humo. Los tres empiezan a toser cuando a través de una ventana irrumpe la figura encapuchada con máscara de pájaro que se lleva a Irving. Tiene voz femenina y arrastra al terrorista, que no para de reírse como un loco, mientras Chris y Sheva intentan distinguir algo entre el humo.
Cuando el humo se disipa, Chris y Sheva se asoman por una ventana, pero Irving y su compañera han desaparecido. Por suerte, en una mesa del despacho encuentran unas fotografías de un yacimiento de petróleo que, según Sheva, se encuentra cerca de los pantanos. Los dos agentes informan al cuartel general y se preparan para enfrentarse a una nueva oleada de infectados que empiezan a acercarse. Esta vez, los nativos disponen incluso de una enorme y dañina torreta ametralladora.
Chris y Sheva siguen abatiendo infectados mientras avanzan por un acantilado con la puesta de sol como telón de fondo. Los infectados están decididos a detenerlos, como demuestra su ingente número y sus armas, ballestas e ingentes cantidades de cartuchos de dinamita. Utilizando los restos de material minero como parapeto y avanzando con cuidado, Chris y Sheva consiguen derrotar a los infectados, tras lo cual llegan a una zona en la que un contenedor les cierra el paso. Los empujan y apartan entre los dos pero no tardan en caer en una trampa.
Los dos agentes llegan a una zona del acantilado donde de pronto un camión conducido por un infectado se estrella contra una pared cerrándoles el paso. El infectado muere con el golpe, pero ha conseguido su objetivo, pues del contenedor que hay en el camión surge una descomunal arma bioorgánica: el Popokarim, un enorme animal, híbrido de murciélago y escorpión con la capacidad de volar que se lanza sobre Chris y Sheva. Los dos corren, porque el engendro dispone de un grueso exoesqueleto que le hace inmune a las balas. Chris y Sheva no tardan en darse cuenta de que están encerrados en el recinto, de manera que optan por buscar una estrategia para derrotar al monstruo. Por suerte, encuentran varias minas de proximidad en el lugar que ponen en el camino del monstruo. El Popokarim, además de volar, también puede deslizarse por el suelo a gran velocidad, de manera que hace explotar las minas sin darse cuenta dejando expuesto su punto débil: la parte inferior del estómago, carente de exoesqueleto y muy vulnerable. Chris y Sheva atacan esa zona repetidas veces hasta que el monstruo cae derrotado.
Con su último aliento, el Popokarim se estrella contra el camión, cayendo ambos por el acantilado y dejando el camino de Chris y Sheva libre. En ese momento, aparece un agente de la BSAA en un jeep que se aviene a llevarlos.

Capítulo 2-3
Chris y Sheva avanzan rápidamente por la sabana africana mientras comentan con el conductor del jeep la huida de Irving. Sheva contacta con el cuartel general para informarles de la situación. Sheva propone unirse con el equipo delta para reanudar la persecución de Irving, que muy probablemente se dirige hacia el yacimiento de petróleo. Desde el cuartel general les confirman la misión.
La noche está cayendo sobre la sabana cuando de pronto empiezan a aparecer infectados en moto que se dirigen rápidamente hacia ellos. Chris y Sheva se ponen a los mandos de las armas del jeep mientras Dave, el conductor, empieza a acelerar para escapar.
Josh, el capitán del equipo Delta, les comunica por radio que han averiguado, gracias a los datos del disco recuperado, que los nativos han sido infectados con un virus llamado Las Plagas. A los nativos infectados se les llama Majini. Chris no entiende qué relación tiene ese hecho con el llamado Uroboros, tras lo cual decide que sólo Irving puede proporcionarles las respuestas que necesitan. De momento, tienen que frenar a las hordas de Majinis motorizados que se les vienen encima. Los Majini atacan con saña, arrojándoles cócteles molotov y hachas afiladas que dañan el vehículo. Así mismo, aparecen camiones acorazados con Majinis en el remolque con malas intenciones.
Mientras Dave conduce, Chris y Sheva abaten a todos los Majini que intentan alcanzarlos. Los dos agentes tienen que tener cuidado a la hora de usar las armas del vehículo, pues su uso continuo puede producir el sobrecalentamiento de las mismas. No es este el único problema al que se enfrentan, pues el camino está lleno de curvas cerradas que les obligan a agarrarse cuando menos se lo esperan.
La noche va cayendo mientras los tres siguen con la huida. Llegados a cierto punto, se encuentran una barrera de Majini que les cierran el paso. Chris y Sheva abaten a los enemigos y el viaje continúa. Los siguientes grupos de Majini les intentan sacar de la carretera, pero Chris y Sheva logran detenerlos una vez más.
Por fin, al cruzar un puente roto, los tres agentes de la BSAA consiguen dejar atrás a sus perseguidores.
Ya es noche cerrada cuando consiguen llegar a un poblado cerca del cual empieza la zona de los pantanos. Por desgracia, les espera una desagradable sorpresa: el lugar está sembrado con los cadáveres de los miembros del equipo delta. Dave le toma el pulso con desesperación a uno de los cuerpos. Sheva se pregunta quién o qué ha podido provocar tal masacre, pero no tarda en obtener una respuesta, pues un enorme pie cae sobre Dave aplastándolo y matándolo.
El pie pertenece a lo que parece ser un gigante, un ser descomunal que lleva cadáveres de miembros de la BSAA colgando de la cintura. Chris y Sheva se esconden del gigante, una bioarma llamada Ndesu basado en el Gigante visto en Resident Evil 4. Pero esta nueva versión parece todavía más feroz, pues no para de lanzar jeeps por los aires hasta descubrir a los protagonistas. Chris le dispara en vano, tras lo cual optan por salir corriendo, siendo perseguidos por el monstruo que hace gala de una increíble agilidad.
Los dos agentes consiguen llegar a los cañones del jeep y desde allí se enfrentan al gigante. Las armas de gran calibre del jeep parecen ser capaces de detener a Ndesu en cierta medida, pero éste aún no ha sido derrotado. Ndesu les ataca embistiéndoles, lanzándoles rocas, golpeándoles con postes, haciendo temblar el suelo, intentando pisotearles, intentando agarrarles… El monstruo hace gala de un gran arsenal de técnicas de ataque, a las que se suman dos Majini con ballesta y uno con cócteles molotov.
Chris y Sheva aguantan el envite de estos enemigos, teniendo especial cuidado con Ndesu. Llegados a cierto punto, una especie de plagas surgen del gigante. Atacando y destrozando estos puntos, de la espalda surge una descomunal plaga que se revela como el punto débil del monstruo. Los agentes repiten esta pauta de ataque y Ndesu acaba siendo derrotado y cayendo sobre el jeep.
Sheva respira tras haber sobrevivido al ataque, pero descubre que el cadáver de Josh no está la zona. En un primer momento y a raíz de la gravedad de la situación, Sheva le propone a Chris que huyan del lugar pues carecen de apoyo táctico para enfrentarse a los peligros que se les vienen encima. Chris se niega y le explica el motivo: Jill, su antigua compañera, a la que daba por muerta, puede seguir viva. Chris está convencido de esto tras ver la foto del disco recuperado y está decidido a seguir adelante aunque sea solo. Sheva le detiene y le dice que irá con él. Chris le advierte de que han salido de los límites de la misión y de que a partir de ese momento están solos. Sheva se limita a recordarle que ambos son compañeros, tras lo cual se suben en un deslizador y empiezan a adentrarse en los pantanos.

Capítulo 3-1
Ya ha amanecido y Chris y Sheva prosiguen su búsqueda a través de los pantanos montados en el deslizador. El cielo está nublado y el viaje transcurre sin incidentes, de manera que Sheva aprovecha para preguntarle a Chris acerca de la supuesta muerte de Jill. Asistimos entonces a un flashback.
En 2006, Chris y Jill estaban buscando al fundador de Umbrella, Ozwell E. Spencer. Gracias a un soplon, sabían donde se encontraba el máximo representante de Umbrella: un descomunal castillo que se alzaba al borde de un altísimo acantilado. Durante una noche tormentosa, Chris y Jill se infiltraron en el castillo para detener a Spencer, pero se encontraron con una inesperada sorpresa: el maltrecho cadáver de Spencer yacía a los pies de un hombre que también buscaban con ansia los dos ex–agentes de S.T.A.R.S: el ex–capitán de los S.T.A.R.S, Albert Wesker en persona. Se inició entonces un combate entre los tres. A pesar de la ventaja numérica de Chris y Jill, empezaron a ser apaleados. Los sobrehumanos poderes de Wesker parecían haber aumentado desde que Chris y él se encontraran en la isla Rockfort (ver Resident Evil Code: Veronica). Además de poseer una fuerza sobrehumana, Wesker hacía gala de una impresionante velocidad que rayaba en el teletransporte y que le permitía esquivar las balas sin problemas. Wesker se zafaba de los ataques de Chris y Jill sin problemas y acabó por coger a Chris y se dispuso a lanzarlo al vacío a través de una de las ventanas de la estancia. Jill se lanzó desesperadamente sobre Wesker y los dos cayeron por la ventana y se precipitaron al vacío. Chris se salvó, pero a un alto precio.
De vuelta a la actualidad, Chris comenta que nunca encontraron el cadáver de Jill, pero se la acabó dando por muerta; a pesar de ello, Chris está decidido a encontrarla. Llega la hora de Sheva de dar explicaciones de por qué se unió a la BSAA y la agente cuenta su historia: sus padres murieron en un accidente en una planta química propiedad de Umbrella. Sheva no tardó en descubrir que el supuesto accidente no había sido tal, sino que había sido un experimento fallido con bioarmas de Umbrella. Después de eso, Sheva se unió a la BSAA para detener futuros incidentes como el que marcó su vida. Con sus motivaciones reveladas, el viaje a través de los pantanos continúa.
Chris y Sheva acaban llegando a una zona donde hay diversas zonas donde pueden desembarcar. En una encuentran un cadáver de un miembro de la BSAA con un informe donde se menciona una puerta que está cerrada pero que es necesario atravesar para llegar al yacimiento de petróleo. Chris y Sheva empiezan a recorrer la zona para encontrar cuatro piezas que son necesarias para abrir la puerta que les bloquea el paso. Buscando las piezas, los dos agentes se topan con una nueva amenaza: un nuevo tipo de Majini, los Majini pantano, que parecen aborígenes africanos. Estos Majini son más ágiles que sus homólogos del principio. Tienen una gran capacidad de salto y son algo más feroces. Algunos atacan con lanzas, otros llevan la cabeza cubierta para evitar los golpes críticos y otros portan escudos para evitar los ataques frontales.
En una zona de cabañas, cerca de otra pieza, uno de estos Majini sufre una extraña transformación: la parte superior de su torso se transforma en una especie de exoesqueleto rosado. Este nuevo enemigo, llamado Duvalia, es incapaz de subir escaleras o saltar vallas, pero es muy feroz y constante y puede zamparse a Chris o a Sheva de un bocado.
Chris y Sheva afrontan más amenazas, pues una de las zonas donde se encuentra una de las piezas está plagada de cocodrilos, extremadamente hostiles y capaces de devorar a los agentes en un instante.
Superando estos peligros, Chris y Sheva consiguen las cuatro piezas. No todo son problemas, pues los dos agentes descubren un barco hundido donde se hacen con un lanzacohetes y una granja avícola, donde consiguen varios huevos de gallina que les ayudan a recuperar energía.
Eventualmente, Chris y Sheva consiguen atravesar la puerta que les impide el paso. Tras cruzar un pequeño canal llega a lo que parece ser un pequeño poblado de aborígenes. El lugar está en calma, pero no tardan en empezar a oír unos aullidos ululantes. Empiezan a aparecer hordas de Majini pantano acompañados de dos especímenes de un nuevo enemigo: los Majini gigante, aborígenes altísimos que portan unas enormes máscaras que hacen que su cabeza sea invulnerable. Estos enemigos, además de ser muy resistentes y de enarbolar una especie de mazas con las que provocan muchos daños, también hacen gala de una notable agilidad, pues son muy veloces y dan unos descomunales saltos que les permiten llegar a los pisos superiores del lugar.
Chris y Sheva están atrapados en el poblado, pues el puente que les permitiría continuar no está levantado. Uno de los agentes opta por subir el puente mientras el otro lo cruza rápidamente, aunque antes tienen que derribar a los dos Majini Gigante del lugar así como a la tropa de Majini pantano que les acompañan. Por fin, Chris y Sheva acaban con todos sus enemigos y se reúnen al otro lado del puente. Allí encuentran el diario de un habitante del poblado, en el que se cuenta que un hombre del yacimiento petrolífero (probablemente Irving) les inoculó una supuesta vacuna que provocó la muerte de mujeres y niños y sometió a los hombres a una especie de estado de locura e ira permanentes. El diario termina con frases incoherente, pero permite a los dos agentes descubrir como fueron infectados los habitantes del lugar.
Chris y Sheva se suben a una especie de teleférico para seguir su viaje hacia las instalaciones de extracción de petróleo.

Capítulo 3-2
Chris y Sheva llegan a una nueva zona del poblado, el campo de ejecución. Esta zona consiste en una serie de pasarelas hechas de tablones de maderas sobre una gran zona con agua. Cuando los dos agentes llegan, empieza a lloviznar. Chris y Sheva llegan justo a tiempo de ver una horrible escena: el cuerpo de un agente de la BSAA está colgando sobre el agua cuando súbitamente un cocodrilo surge de ella para comérselo de un bocado.
Por la zona hay varios Majini pantano y Chris y Sheva no dudan en eliminarlos. Los dos siguen avanzando, pero su avance se ve detenido cuando los Majini suben el puente que les permitiría seguir avanzando. Tras derrotar a una horda de Majini, Chris y Sheva se separan, pues el interruptor para volver a bajar el puente está en una zona a la que solo se puede acceder en una balsa que tiene que ser accionada por el otro. Mientras un agente impulsa la balsa, el otro se sube a ella. El camino del personaje de la balsa no será tranquilo, pues los cocodrilos del lugar saltarán sobre la balsa para devorarlo.
Eventualmente, Chris y Sheva consiguen restaurar el puente y, tras cruzar una cueva, llegan a una pequeña zona cercana al yacimiento petrolífero. Ha dejado de lloviznar y una sorpresa espera a los dos agentes en esta zona: un par de tiendas de campaña de Tricell, compañía que financia a la BSAA y miembro del consorcio farmacéutico mundial. Chris no entiende que pinta Tricell en África, pero dentro de una de las tiendas encuentra un documento en el que se habla de Las Plagas tipo 3, consistentes en la fusión de una plaga normal y una plaga de control. Dichas plagas parecen ser la causa de la existencia de los Majini Gigante, pues en el informe se menciona el crecimiento de los sujetos y las horribles mutaciones que sufren (como los Majini gigante van cubiertos con máscaras, desconocemos los efectos de tales mutaciones).
Chris y Sheva llegan por fin a las instalaciones de extracción de petróleo justo a tiempo de ver como Irving escapa. Los dos agentes se mueven rápidamente y derrotan a los Majini que guardan el lugar (estos vuelven a ser como los del pueblo del principio). La zona está llena de tuberías con escapes que expelen grandes llamaradas que les impiden el paso, de manera que tienen que ir cerrando las llaves para abrirse paso. Su tarea se ve dificultada por la aparición de dos Majini con motosierra, muy ágiles y resistentes. A pesar de todas estas dificultades, Chris y Sheva consiguen llegar a la parte trasera de las instalaciones.
En este edificio, se encuentran con Josh, el único superviviente del equipo delta. Sheva se alegra de que Josh esté vivo, pero este no tarda en maldecir por la suerte de su equipo, del que se separó para llegar al puerto en busca de Irving. Josh les recrimina por no haber abandonado la misión, ya que es muy peligrosa y solo quedan ellos tres, pero entonces Sheva le informa de los motivos de Chris. La discusión se pospone porque empiezan a ser atacados por una horda de Majini. Josh se dedica a intentar activar el ascensor que hay en la zona mientras Chris y Sheva le cubren. Los tres agentes consiguen escapar al piso superior, donde se topan con otra puerta cerrada que Josh empieza a manipular. Chris y Sheva vuelven a cubrirle, pues esta vez la hora de Majini viene acompañada de un Majini con motosierra.
Por fin, los tres agentes consiguen llegar al exterior. Josh les informa de que probablemente Irving pretende escapar por el puerto y hacer estallar la refinería para no dejar pruebas. El equipo opta por separarse: Josh irá a buscar una manera de escapar del lugar mientras Chris y Sheva buscan a Irving.
Dicho y hecho. Chris y Sheva llegan a un pequeño puerto que hay tras la refinería. El barco de Irving está allí, pero cuando los dos agentes se aproximan para detenerlo, ven como la mujer con máscara de pájaro huye en una pequeña lancha. Irving les saluda desde su barco con una sonrisa desquiciada diciendo que han llegado a tiempo para los fuegos artificiales, tras lo cual huye también.
Josh está al otro lado del muelle. Ha conseguido un bote para huir, pues solo disponen de dos minutos antes de que el lugar estalle. Chris y Sheva corren para reunirse con él, pero la carrera está llena de dificultades: Majini armados con ballestas, dinamita, etc., una jauría de Adjule, trampas explosivas e incluso un Majini hombre alto.
Una vez más, Chris y Sheva superan todos estos peligros y llegan al bote en el que escapan son Josh cuando la refinería empieza a estallar.

Capítulo 3-3
Los tres agentes de la BSAA están a salvo, pero han vuelto a perder a Irving. Josh se aviene a ayudarlos, cosa que Chris le agradece. Empieza la persecución de Irving que, como de costumbre, está llena de peligros, pues no tardan en ser atacados por Majini desde otras lanchas.
Josh opta por seguir un canal, la única vía de escape que Irving ha podido tomar. Chris y Sheva cubren el avance del bote, ya que hay docenas de Majini por la zona dispuestos a detenerlos. Por suerte, por la zona hay numerosos tanques de combustible que facilitan la tarea de eliminar a los enemigos.
Por el camino, el avance del bote se ve frenado en dos ocasiones por un par de exclusas cerradas, lo que obliga a Chris y Sheva a bajarse para subirlas manualmente. Estas paradas son peligrosas, sobre todo en el segundo caso, ya que Majini con ballestas, dinamita e incluso algunos que utilizan torretas ametralladoras dificultarán la labor de los dos agentes. A esto hay que sumar la presencia de molestas bandadas de Kipepeo.
Por fin, el bote sale del canal y se topa con el barco de Irving. Josh apenas tiene tiempo de maniobrar para esquivarlo. Un Majini empieza a dispararles desde la cubierta, pero Chris consigue abatirlo. Mientras suben al barco, Irving les observa. Sabe que no tiene escapatoria esta vez y recuerda un vial que le dio la mujer pájaro para detener a los agentes de la BSAA.
Empieza a llover cuando Chris y Sheva quedan por fin cara a cara con Irving. Este les recrimina su perseverancia, pero es obvio que ya ha superado el umbral de la cordura, pues no duda en inyectarse el vial con el virus. Inmediatamente, el cuerpo de Irving empieza a mutar espectacularmente entre los gritos y carcajadas dementes de su dueño. Una serie de tentáculos surgidos de Irving intentan atrapar a los agentes, pero Chris rápidamente le dispara. Irving se arroja al agua de pronto.
Chris y Sheva lo buscan desde el barco, pero entonces un descomunal monstruo con forma de pez surge del agua. El monstruo tiene una descomunal boca de la cual asoma lo poco que queda de humano de Irving, que sigue desternillándose de risa mientras se prepara para abatirlos.
Empieza así el enfrentamiento contra el mutado Irving. El monstruo-Irving tiene un punto débil en forma de zona roja sobre lo que sería la frente del engendro en que se ha convertido y esa es la zona que atacan Chris y Sheva. De vez en cuando, Irving se sumerge y les ataca con sus tentáculos, pero Chris y Sheva disponen de las torretas del barco para defenderse.
Por fin, Irving se aferra a la popa del barco para enfrentarse a ellos directamente, momento que Chris y Sheva aprovechan para atacar sus restos humanos directamente. Al final, el cuerpo monstruoso de Irving es derrotado y los restos de lo que fue su cuerpo humano caen sobre la cubierta. A pesar de estar a punto de morir, Irving sigue riendo, aunque maldice a una tal Excella. Chris le interroga rápidamente acerca del paradero de Jill, pero Irving balbucea incoherencias mientras les asegura que Uroboros va a cambiar el mundo y ellos no pueden hacer nada por evitarlo. Al oír el nombre de Chris, Irving vuelve a reír y le asegura que en una cueva cercana encontrará las respuestas que busca si consigue sobrevivir el tiempo suficiente. Chris se dispone a rematarlo, pero Sheva lo detiene ya que Irving se convulsiona por última vez y acaba muriendo tras lo cual su mutado cuerpo empieza a deshacerse.
Cuando Sheva le pregunta por su siguiente paso, Chris le contesta que van a seguir adelante.

Capítulo 4-1
A bordo de la lancha que pilota Josh, los tres acaban llegando a la cueva que mencionó Irving. Encuentran un pequeño embarcadero en el que está anclado el pequeño bote que usó la mujer pájaro para escapar, de lo que se deduce que están siguiendo la pista correcta.
Chris y Sheva desembarcan mientras Josh les pregunta si están decididos a seguir adelante. Ambos asienten y Sheva añade que, además de encontrar a Jill, tienen que averiguar los que es el proyecto Uroboros. Josh asiente y les dice que irá a avisar al cuartel general para que retiren la orden de retirada así como para buscar refuerzos, tras lo cual se marcha en la lancha.
Chris y Sheva empiezan a adentrarse en la cueva. Empiezan a hablar del nombre que pronunció Irving, Excella, y Sheva informa a Chris de que es la directora de la sucursal de Tricell en África. Chris se pregunta si Excella e Irving están relacionados, pero carecen de pruebas.
No pueden continuar con la charla porque se encuentran con una nueva amenaza: los Bui Kichwa, una especie de arácnidos del tamaño de gatos que surgen del suelo para atacarles. Los dos agentes derrotan a una buena cantidad de estos bichos hasta que llegan a una puerta. Tras atravesarla, llegan entonces a lo que parece ser una ciudad subterránea en ruinas. A pesar del estado de la ciudad, es evidente que ha habido actividad reciente en la misma: antorchas encendidas o bolsas que parecen contener cadáveres que cuelgan del techo de alguna estancia son prueba de ello. Como colofón a estas sospechas, el dúo es víctima de una trampa: un grupo de Majini arroja una descomunal columna a los dos agentes mientras atraviesan un pequeño puente. Sheva consigue cruzarlo corriendo, pero Chris se queda atrapado al otro lado y tiene que dar un rodeo para reunirse con su compañera. Lógicamente, la cosa no es tan sencilla, pues no tarda en aparecer un grupo de Majini pantano con malas intenciones. Mientras Chris avanza, Sheva le cubre como puede.
Tras abatir a sus enemigos, Chris y Sheva llegan hasta una zona en la que hay una especie de ataúd que optan por abrir. Craso error, pues es una trampa que hace que el suelo se abra a sus pies. Por suerte, Chris y Sheva consiguen aterrizar sin problemas aunque tienen que enfrentarse a otro desafío: están en una pequeña encrucijada en la que empiezan a atacarles Bui Kichwa y Majini pantano. Entre éstos últimos aparece un nuevo tipo, un Majini que porta unas antorchas con las que intenta quemar a los protagonistas a la vez que hace gala de una resistencia algo superior que la de sus compañeros.
Chris y Sheva derrotan una vez más a sus enemigos y llegan a una explanada donde, tras derrotar a más Majini pantano, descubren un mecanismo que les permite abrir una puerta cercana para continuar su camino. Por desgracia, al activar dicho mecanismo se activa también una trampa y unas descomunales bolas untadas con material inflamable estallan en llamas al pasar por encima de unas antorchas encendidas. Las bolas en llamas obstaculizan el camino de Chris, que las esquiva como puede y consigue llegar a tiempo para pulsar un interruptor en el suelo que mantiene la puerta abierta y detiene la caída de bolas.
Los dos agentes han escapado de una trampa, pero no tardan en activar otra, pues sin darse cuenta pisan una trampilla que provoca que las columnas que hay junto a ellos empiecen a caer y les aplasten. Chris y Sheva inician una rápida huida a toda velocidad para esquivar las columnas. Su camino se ve entorpecido por una serie de agujeros que aparecen a sus pies, pero consiguen saltar sobre ellos (aunque Chris está a punto de caer en uno).
Por fin, los dos agentes escapan de esta trampa y llegan a una gran sala cuadrada con dos niveles. Para superar esta zona, Chris y Sheva tienen que ir activando una serie de estatuas que disponen de dos palancas que, al activarse a la vez, revelan nuevos caminos. Su avance no está exento de peligros, ya que llegados a ciertos puntos aparecen Majini pantano y Bui Kichwa que entorpecen su avance.
Como siempre, los dos agentes de la BSAA superan estos peligros y llegan a la última estatua. Al activarla, aparece un último enemigo: Popokarim, el engendro híbrido de murciélago y escorpión. En esta ocasión, Chris y Sheva optan por la huida, aunque Popokarim intenta destrozarlos sin éxito, ya que consigue llegar a una puerta que, al caer, aplasta al monstruo.
Se nos muestra entonces una escena en otro lugar. En ella, vemos a una atractiva mujer vestida con un atrevido traje que está administrándole una inyección a un hombre. La mujer comenta el éxito del proyecto Uroboros y le propone sensualmente al hombre que ella puede ser su compañera en el nuevo mundo que van a crear. El hombre, que no es otro que Albert Wesker, le dice que quizás se lo piense, tratando a la mujer con evidente desprecio. En ese momento aparece la mujer con máscara de pájaro y les avisa de la llegada de los agentes de la BSAA. La mujer comenta que Wesker parece alterado, pero éste le replica que no tolerará retrasos. Las dos mujeres se marchan dejando a Wesker solo, que experimenta un flashback en el que se le ve hablando con un deteriorado Spencer. La cámara da un violento zoom y vemos lo que parecen ser unos misiles con la palabra Uroboros escrita en el fuselaje.

Capítulo 4-2
Chris y Sheva continúan con su avance a través de las ruinas. Llegan a una nueva zona donde se encuentran con una puerta cerrada. Necesitan tres objetos para abrirla, pero hacerse con ellos no es sencillo. En el lugar hay una especie de piedra brillante que capta la luz solar y es capaz de amplificarla a través de algunas lupas dispersas por la zona. Dichas lupas son capaces de generar unos enormes rayos con un gran poder calorífico que deja una estela de llamas tras de sí. Chris y Sheva se ven obligados a esquivarlos para no morir. Mientras buscan las piezas, además de los rayos aparecen hordas de Majini pantano acompañadas de algunos Majini gigante. Por suerte, el rayo de calor también puede derrotar a estos enemigos.
Los dos agentes superan estos peligros y consiguen obtener las tres piezas para seguir avanzando. Tras abrir la puerta se adentran en otra cueva donde encuentran un curioso puzzle en el que tienen que alinear una serie de rayos con ayuda de unos espejos para llegar a los niveles inferiores. Los rayos son letales, de manera que uno de los agentes manipula los espejos con cuidado mientras el otro permanece a salvo en una plataforma elevada.
Tras descender dos pisos resolviendo estos puzzles de espejos, Chris y Sheva llegan a una caverna que dispone de luz solar en la que crecen unas misteriosas flores. Además de las flores, en el lugar también hay parte del equipo de Tricell y, lo que resulta más inquietante, restos de material polvoriento pertenecientes a Umbrella.

Capítulo 5-1 Incapaces de entender la presencia del equipo de Umbrella y Tricell en el lugar, Chris y Sheva atraviesan la caverna de las flores y llegan a lo que parece ser una especie de complejo de experimentación. No tardan en constatar que las instalaciones son las mismas que vieron en la foto del disco duro, de manera que intuyen que Jill puede estar cerca. Así mismo, gracias a la presencia de diversos documentos del lugar, empiezan a encajar algunas piezas: de las flores que han visto se extrae el virus Progenitor, el temido virus original del que posteriormente se extrajeron todos sus derivados (T, G, T-Veronica…). Las instalaciones originalmente eran de Umbrella, como indica el diario de un investigador que llevaba allí desde 1966, pero los ordenadores, más recientes, tienen el logo de Tricell, de manera que parece que la compañía farmacéutica está implicada.
En su avance por el lugar, Chris y Sheva se encuentras con paredes con grandes arañazos y cadáveres despedazados. También alcanzan a vislumbrar lo que parece ser otra arma bioorgánica.
Tras atravesar una zona con jaulas con animales en su interior, los dos agentes se topan con un nuevo enemigo: el licker-β, variante del visto en Resident Evil 2, pero este es mucho más poderoso y resistente, su lengua es más larga y letal y, aunque sigue siendo ciego, su olfato es más fino, lo que lo convierte en un enemigo muy peligroso. Chris y Sheva abaten a dos de estos seres con grandes dificultades, pero escapan ilesos del enfrentamiento.
Los dos agentes se alegran de no haberse topado con más ejemplares de esos bichos, pero no tardan en llegar a una zona con jaulas de cristal en las que hay más especímenes de licker. Viendo que son ciegos, Chris y Sheva avanzan lentamente para evitar que los licker les oigan, pero por desgracia se ven obligados a derribar una puerta, lo que provoca la alarma de los engendros, que rompen sus jaulas y se lanzan sobre ellos. Los dos agentes corren para salvar sus vidas, pero su huida se ve frustrada por un ascensor que está en otro piso y tarda una eternidad en llegar. Chris y Sheva detienen como pueden a la horda de lickers hasta que llega el ascensor y escapan.
Tras bajar del ascensor, llegan a una especie de foso con una plataforma circular en el medio. Las paredes del lugar están repletas con cápsulas. Una de ellas se abre y de la misma cae el cuerpo de un hombre muy delgado y raquítico que se precipita al vacío. Chris no duda en introducir el nombre de Jill Valentine en un ordenador que hay en el centro de la plataforma y ésta empieza a descender.
Mientras descienden, Chris y Sheva ven las decenas de cápsulas que hay en el lugar y Chris deduce que son personas secuestradas para realizar experimentos. El descenso de la plataforma se detiene por culpa del U-8, una descomunal arma bioorgánica con forma de araña gigante. Este monstruo intenta abatir a los dos agentes con sus enormes patas, pero falla el golpe. Empieza el enfrentamiento y a pesar de la fuerza y fiereza del U-8, el monstruo no es muy rápido, lo que permite a Chris y a Sheva ver su punto débil: una zona rojiza en sus patas que hace que el monstruo caiga y deje a la vista su zona más vulnerable: la boca. Los dos agentes atacan este punto, pero el U-8 contraataca, elevándose y soltando unas nubes de molestos insectos. Chris y Sheva siguen atacando los puntos débiles del monstruo y acaban por derrotarlo.
El cadáver del U-8 cae al vacío y la plataforma continúa su descenso. Por fin llegan a la cápsula que se supone que contiene el cuerpo de Jill pero cuando se abre, para desesperación de Chris, está vacía. Chris maldice, pero en ese momento en la pantalla del ordenador aparece la atractiva mujer que vimos con Wesker. Sheva la identifica como Excella Gione, la directora de la rama africana de Tricell. Con aires de superioridad, Excella se niega a darles ninguna explicación y les ordena que abandonen el lugar. Furioso, Chris le pregunta por el paradero de Jill, pero Excella se niega a contestar, tras lo cual corta la comunicación. Chris está furioso y decide seguir avanzando para obtener respuestas definitivas de una vez por todas.

Capítulo 5-2
Decididos a encontrar a Excella para obtener respuestas, Chris y Sheva siguen avanzando. Se adentran más en las instalaciones hasta encontrar un nuevo tipo de enemigo, los Majini base, que van armados con metralletas e incluso se cubren algunas partes de su cuerpo con blindaje para ser menos vulnerables. Los dos agentes se ven obligados a recurrir a parapetos y a atacar por sorpresa para enfrentar a estos enemigos, mucho más inteligentes y coordinados que los zombis. Chris y Sheva atraviesan dos secciones repletas de Majini base hasta llegar a un ascensor. Mientras suben, captan una conversación entre Excella y un hombre al que ella llama Albert. Chris rápidamente deduce que se trata de Wesker, al que daba por muerto.
Con esta desagradable noticia, Chris y Sheva se adentran en un pasillo repleto de licker-β a los que se ven obligados a abatir para poder continuar. Tras sobrevivir a estos peligros, llegan a una nueva zona con varias cintas transportadoras que llevan deshechos a incineradoras. La zona está repleta de Majini base armados hasta los dientes, lo que provoca que tengan que seguir parapetándose para sobrevivir. Tras atravesar una cinta transportadora llena de explosivos, Chris y Sheva llegan a otra que está parada. Hay una caja que les impide continuar, de manera que tienen que reactivar la corriente para poder continuar. En la zona del interruptor de corriente, hay una buena cantidad misiles con la palabra Uroboros escrita en el fuselaje y Chris y Sheva se preguntan si pretenden empezar una guerra. Por desgracia, tras activar el interruptor se topan con un nuevo enemigo, el Reaper, un gran insecto provocado por el virus progenitor. Este B.O.W dispone de un caparazón impenetrable y solo tiene algunos puntos débiles que muestra durante poco tiempo, lo que lo hace un enemigo muy duro de pelar.
De todas maneras, Chris y Sheva logran abatirlo y continúan su camino a través de la cinta transportadora que acaban de activar. La cinta está llena de cuerpos de moribundos, lo que no impide que alguno se levante de pronto e intente agarrar a uno de los agentes.
Chris y Sheva acaban llegando a un laboratorio donde la puerta se cierra a sus espaldas. En unos grandes viales flotan una especie de gusanos y los dos agente encuentran una silla donde hay un cuerpo. La voz de Excella, que se encuentra en una cabina superior con la mujer pájaro, les da la bienvenida. El cuerpo se levanta y resulta ser un ser humano con muchas cicatrices. De las mismas empiezan a surgir tentáculos orgánicos. Excella dice que eso es el Uroboros que tanto han buscado, un virus basado en el virus Progenitor. Sheva le grita que tan solo es otro virus más pero Excella lo niega, diciendo que Uroboros es la piedra filosofal que dará el paso a una etapa en la evolución. El hombre infectado parece tener el control sobre el virus, pues los tentáculos se retraen y desaparecen, tras lo cual empieza a andar amenazadoramente hacia Chris y Sheva. De pronto, empieza a convulsionarse y decenas de tentáculos orgánicos surgen de las cicatrices de su cuerpo y lo envuelven totalmente, convirtiéndole en un ser similar al que abatió al equipo alpha. Excella comenta que es una pena que no sea digno, tras lo cual se marcha con la mujer pájaro.
Chris y Sheva no tienen tiempo de entender el galimatías de Excella y menos aún de perseguirlas pues el Uroboros, muchos más feroz que el que atacó al equipo alpha, se lanza sobre ellos. Por suerte, en la zona encuentran un lanzallamas. El Uroboros es muy vulnerable al fuego y con el lanzallamas deja a la vista su punto débil que Chris y Sheva atacan una y otra vez hasta derrotarlo.

Capítulo 5-3
Con este nuevo Uroboros destruido, Chris y Sheva continúan la persecución de Excella. Los dos agentes no comprenden las palabras de Excella, que hablaba de evolución, ADN y una piedra filosofal, pero Chris zanja la discusión diciendo que Excella es una terrorista más.
Tras caminar por una serie de pasillos, Chris y Sheva llegan a una zona de pasarelas donde empiezan a aparecer Majini base armados que se dedican a dispararles. Los dos agentes recurren a los parapetos del lugar para abatir a sus enemigos. También aparecen en la zona dos especímenes de Reaper, pero consiguen acabar con ellos. Algunos Majini base hacen gala de una nueva característica y es que son capaces de hacer explotar sus cadáveres una vez abatidos. También hay una gran presencia de Majini que se transforman en Cephalos, Majini armados con lanzacohetes, Majini que se esconden tras escudos e incluso algún Majini hombre alto. Chris y Sheva superan todos estos peligros incluso cuando se ven obligados a separarse brevemente para atravesar una zona de vacío a través de una plataforma.
Tras superar la zona de las pasarelas, Chris y Sheva llegan a una zona con una plataforma circular rodeada de un foso con las paredes llenas de cápsulas con cuerpos similares a la zona donde se enfrentaron a U-8. Los dos agentes empiezan a ascender en la plataforma circular giratoria pero los problemas no se hacen esperar: empiezan a aparecer Majini base armados que les disparan desde los extremos del recinto. Los dos agentes se cubren como pueden aunque en ocasiones se ven obligados a derribar a algún Majini que detienen el ascenso de la plataforma. Tras llegar al final de la ascensión, Chris y Sheva derrotan a un último pelotón de Majini base y llegan a una nueva zona.
En esta nueva zona hay también unas ruinas y Sheva no comprende como pudo Excella conservarlas en mitad del complejo de experimentación. Chris dice que tendrán que encontrar a Excella para obtener respuestas, pero antes deben bajar un puente sin el cual su avance queda cortado. Para ello, los dos agentes se separan: uno intentará acceder al cuarto donde está el interruptor del puente desde la zona superior mientras el otro manipula el ascensor y le cubre desde abajo. Las cosas no son tan sencillas como parecen y empiezan a aparecer ingentes cantidades de licker-β que les atacan. Chris y Sheva se defienden como buenamente pueden pero la cantidad de enemigos y su ferocidad les ponen las cosas muy difíciles. Al final, los dos agentes derrotan a los B.O.W, bajan el puente y atraviesan una puerta con el logo de Tricell.
Chris y Sheva llegan a otra sala que parece ser parte de las ruinas donde se encuentran con Excella. Los dos agentes se preparan para detenerla mientras Excella les felicita por su perseverancia pero entonces la mujer-pájaro hace acto de presencia y se lanza sobre ellos. La mujer-pájaro hace gala de una agilidad y fuerza casi sobrehumanas pues les derrota sin problemas a pesar de ser dos. A pesar de su fuerza, Chris consigue dispararle y arrancarle la extraña máscara de pájaro de la cara. La mujer se queda quieta con la capucha de su túnica sobre la cabeza en el momento en el que Wesker hace acto de presencia.
Chris observa a Wesker al que creía muerto mientras éste le dice que se ha producido una afortunada reunión. Chris no comprende las palabras de Wesker pero éste, comentando la escasa inteligencia de Chris, le retira a la mujer pájaro la capucha descubriendo que se trata de Jill. Chris se queda estupefacto pero Wesker le asegura que se trata de la auténtica y verdadera Jill. Ésta observa con gesto hostil a Chris sin decir una palabra y se lanza sobre los dos agentes de la BSAA tras quitarse la túnica. Jill vuelve a hacer gala de una fuerza formidable y empieza a luchar contra Chris y Sheva que se ven incapaces de luchar al 100% para no herirla. Tras un breve intercambio de golpes Wesker se une a la trifulca pues así estarán igualados: dos contra dos.
Empieza entonces el combate real. Wesker dice que solo tiene 7 minutos para jugar con ellos. Le propina una brutal patada a Chris que derriba una puerta y le permite acceder al segundo piso de la zona. Chris y Sheva se dan cuenta de que no pueden enfrentarse a Wesker cara a cara pues es tan rápido que esquiva las balas sin problemas. Los dos agentes optan por separarse: uno se encargará de detener a Jill mientras el otro embosca a Wesker.
A pesar de sus esfuerzos, Wesker sobrevive a sus ataques y, aburrido, opta por retirarse. Chris y Sheva intentan detenerle pero Jill derriba a Sheva e inmoviliza a Chris. Desesperado, Chris grita el nombre completo de su compañera que por fin parece reaccionar. Wesker se sorprende de la resistencia de Jill pero opta por retirarse por una puerta que se cierra en las narices de Chris. Jill grita de dolor y entonces se abre el traje de combate que lleva dejando al descubierto un extraño dispositivo que lleva en el pecho. Chris y Sheva deducen que tienen que atacar y arrancar ese dispositivo.
Empieza entonces un nuevo combate. Los movimientos de Jill se vuelven casi felinos, emite sonidos guturales y les ataca tanto como con sus armas como propinándoles fuertes patadas. Chris y Sheva se coordinan: mientras uno retiene a Jill, el otro le dispara al dispositivo tras lo cual intentan arrancárselo a tirones. Jill se resiste, desde luego, pero repitiendo esta rutina consiguen arrancárselo.
Jill cae aturdida en brazos de Chris. Está viva, pero muy débil. Pide perdón por su comportamiento tras lo cual les suplica que detengan a Wesker, que pretende extender el virus Uroboros por todo el planeta. Chris se muestra reticente pero Jill le dice que es el único que puede detener en Wesker. Jill le recuerda la confianza entre compañeros y, por fin, Chris se marcha con Sheva dejando a una agotada Jill para que descanse. Cuando las puertas se cierran, Jill comenta que Chris y Sheva son la única esperanza que le queda al mundo.
Chris y Sheva llegan al exterior donde los últimos rayos de sol del día iluminan la costa donde hay atracado un enorme barco carguero. Los dos agentes ven como Excella y Wesker embarcan tras lo que se lanzan tras ellos.

Capítulo 6-1
Ya es noche cerrada cuando Chris y Sheva inician su incursión en la cubierta del barco. Sheva se pregunta si piensan utilizar el barco para extender el Uroboros pero Chris comenta que es demasiado grande y serían descubiertos fácilmente. Los dos agentes empiezan a avanzar por la cubierta que está repleta de enemigos: Majini Base armados y acorazados difíciles de derrotar, jaurías de Adjule, algún Majini hombre alto e incluso un Duvalia. Los dos agentes derrotan a todos estos enemigos pero llegados a cierto punto caen en una trampa pues una jaula cae sobre uno de ellos, lo que obliga al otro a buscar la manera de levantarla.
Eventualmente los dos agentes vuelven a reunirse y entran por una puerta que les llevará a las bodegas del barco. Sheva comenta el gran tamaño del barco y la dificultad que entraña encontrar a Wesker pero Chris está convencido de que será Wesker el que los busque a ellos. Tras descender por unas escaleras, Chris y Sheva llegan a una sala donde hay varios cilindros que contienen flores del virus Progenitor. Excella está allí y los dos agentes le apuntan con sus armas ordenándole que se quede quieta. A pesar de ello, Excella huye, pero un disparo de Chris hace que pierda uno de los dos maletines con los que intentaba huir. Chris se lanza sobre Excella pero la puerta por la que ha huido está cerrada. Sheva observa que el maletín que se la ha caído a Excella está lleno de inyecciones con un extraño compuesto.
Chris y Sheva acaban por llegar a la bodega del barco que está abarrotada de Majini Base armados hasta los dientes que les ponen las cosas muy difíciles. El colofón viene en forma de un descomunal Majini armado con una ametralladora Gatling que no duda en emplear contra los dos agentes. Chris y Sheva están obligados a derrotar a este enemigo pues tiene una de las dos tarjetas que les permitirán salir de la bodega. No es tarea fácil pues el Majini Gatling tiene una potencia de fuego y una resistencia increíbles. Por suerte, el lugar está lleno de botellas inflamables y parapetos que les facilitan su misión. El Majini Gatling acaba por caer y, tras obtener la segunda tarjeta llave que está en una caja fuerte, Chris y Sheva siguen avanzado. El último obstáculo lo constituyen tres Majini con lanzacohetes a los que el dúo consigue derrotar, tras lo cual suben a un ascensor.
Desde el puente de mando, Wesker observa el avance de Chris y Sheva. En ese momento, Wesker recuerda la última conversación que tuvo Spencer. Asistimos a un flashback que tiene lugar en el castillo donde se ocultaba Spencer momentos antes de que Chris y Jill irrumpieran en la habitación. Spencer, un anciano débil postrado en una silla de ruedas y atado a un monitor que controla su ritmo cardíaco, le cuenta a Wesker que es un experimento más del proyecto llamado “los niños Wesker” aunque él, Albert Wesker, es el único superviviente de dicho proyecto. Wesker recibe esta información apretando los puños con furia mientras Spencer delira. El fundador de Umbrella confiesa que iba a convertirse en un dios gracias al virus Progenitor y su capacidad de alterar el ADN, que llevaría a la humanidad a una nueva etapa evolutiva. Spencer se lamenta de que todo se perdiera en Raccoon City así como de su mortalidad pero entonces Wesker le atraviesa el pecho de un violento puñetazo. Wesker arroja el cadáver de Spencer mientras dice que el derecho a ser un dios ahora le pertenece a él tras lo cual la acción regresa al barco.

Capítulo 6-2
Tras salir del ascensor, Chris y Sheva han vuelto a la cubierta del barco. No tardan en localizar una enorme pila de cadáveres y, junto a ellos, a una tambaleante Excella que gime y se queja. Los dos agentes le ordenan que se detenga, pero entonces la voz de Wesker, proveniente de un altavoz, inunda el lugar. Wesker está decidido a expandir el Uroboros por el planeta pero Chris le dice que le detendrá. Excella se lamenta y no entiende por qué Wesker la ha traicionado infectándola con el virus Uroboros. Wesker, con la voz rezumando sarcasmo, comenta que es una pena que Excella no sea compatible con Uroboros. Sheva no comprende cómo ha podido Wesker traicionar a su compañera pero Chris le informa de que a Wesker no le importa nada ni nadie excepto él mismo. Gritando el nombre de Wesker, del cuerpo de Excella empiezan a brotar ingentes cantidades de los tentáculos propios de los infectados con el Uroboros. Pero este Uroboros es distinto, pues merced a la pila de cadáveres que hay junto a la mutada Excella, empieza a crecer de manera espectacular. El Uroboros, llamado Uroboros Aheri, empieza a asimilar más y más cadáveres alcanzando un tamaño descomunal en cuestión de segundos.
Incapaces de hacer frente a un enemigo tan descomunal, los dos agentes emprenden una rápida y desesperada huida. Docenas de tentáculos se lanzan en pos de los agentes mientras estos corren desesperadamente. Corriendo y esquivando los ataques de Uroboros Aheri, Chris y Sheva consiguen refugiarse en el interior del barco. Desde el barco intentan crear una estrategia para detener al monstruo, aunque incluso en el interior del barco los tentáculos de Uroboros Aheri intentan alcanzarlos. Mientras siguen avanzando, los dos agentes encuentran el diario de Spencer donde se indican los que planes que tenía el fundador de Umbrella para expandir el virus Uroboros y forzar una selección natural entre la humanidad, plan que Wesker ha decidido acabar.
En el puente de mando, Chris y Sheva encuentran un documento donde se habla de un arma controlada por satélite. Los dos agentes piensan que puede ser capaz de acabar con el descomunal monstruo y salen al exterior.
Armados con el cañón por satélite y sus armas convencionales, Chris y Sheva se enfrentan al Uroboros Aheri. El punto débil del monstruo son unas descomunales protuberancias amarillentas que, tras ser destrozadas, dejan al descubierto lo que parece ser el corazón de la criatura, que Chris y Sheva no dudan en atacar. El monstruo no se queda quieto mientras lo intentan e intenta golpearlos con sus enormes aglomeraciones de tentáculos y les arroja pequeñas versiones de sí mismo para que les ataquen.
A pesar del tamaño del monstruo, Chris y Sheva consiguen acabar con él.

Capítulo 6-3
Convencidos de los planes de Wesker para expandir el Uroboros y del peligro que entrañan, Chris y Sheva regresan al interior del barco para buscar a Wesker. En ese momento Chris recibe una llamada de Jill, que les informa de la fuente del poder de Wesker: el virus que se inyectó antes de fingir su muerte en la mansión Spencer. Dicho virus, a pesar de darle enormes poderes, es inestable y tiene que inyectarse un compuesto cada poco tiempo para mantenerlos. Dicho compuesto tiene que inyectarse en dosis precisas y, en caso de sobredosis, podría ser capaz de anular los poderes sobrehumanos de Wesker. Por suerte, Chris y Sheva tienen una inyección con el compuesto que obtuvieron del maletín que se le cayó a Excella. Los dos agentes ya saben como pueden derrotar a Wesker, pero todavía tienen que localizarlo. Gracias a un monitor que hay en el puente de mando localizan a Wesker en un hangar junto a un planeador. Chris y Sheva deducen que Wesker va a utilizar el planeador para lanzar los misiles y expandir el Uroboros, de manera que corren para detenerle.
La sala de máquinas está en llamas y Chris y Sheva se ven obligados a abrir varias mamparas de seguridad para poder avanzar. El camino no es fácil, pues el lugar está repleto de Majini Base armados con ametralladoras, porras eléctricas y lanzacohetes. También aparecer dos Reaper dispuestos a ponerles las cosas difíciles y, como reto final, dos Majini Gatling muy feroces que llevan las tarjetas magnéticas que les permitirán acceder al hangar. Chris y Sheva derrotan a todos estos enemigos y consiguen llegar al hangar donde se encuentran con Wesker.
De buenas a primeras, los dos agentes no tienen nada que hacer. Wesker sigue siendo tan rápido y veloz como siempre, consiguiendo derribar a Chris e inmovilizar a Sheva. Chris no entiende para qué quiere Wesker expandir el virus Uroboros, a lo que Wesker responde que le servirá para salvar a la humanidad del camino de autodestrucción que ha trazado. Wesker consigue lanzar a los dos agentes a la zona inferior del hangar donde empieza el verdadero combate.
Incapaces de derrotar a Wesker, Chris y Sheva optan por apagar las luces del lugar y atacar a Wesker desde lejos con un lanzacohetes que hay en la zona. El plan tiene éxito y, aunque Wesker consigue detener el cohete, los agentes hacen que estalle en sus narices dejándolo aturdido, lo que les permite inmovilizarle e inyectarle el compuesto.
El efecto es inmediato, pues Wesker aúlla de dolor y su visión se vuelve borrosa. Pero Wesker aún está lejos de ser derrotado. De dos descomunales saltos, Wesker consigue llegar al planeador y se prepara para despegar. Chris y Sheva corren desesperadamente para meterse en la bodega del planeador antes de que despegue, cosa que consiguen con mucho esfuerzo.
Con el planeador en el aire y ascendiendo, Chris y Sheva se encuentran con un debilitado Wesker en la bodega, que les informa de que en poco tiempo alcanzarán la altura óptima para lanzar los misiles armados con el virus Uroboros. Los dos agentes se preparan para detenerlo. A Wesker aún le quedan fuerzas para luchar e intenta impedírselo. Tras un breve combate entre Wesker y los dos agentes, Chris consigue inyectarle una nueva dosis lo que debilita aún más a su ex – capitán. A pesar de los esfuerzos de Wesker, Chris consigue abrir la escotilla, lo que provoca una despresurización y causa que el planeador empiece a caer. Chris y Sheva se agarran donde pueden para no ser succionados al exterior. El mismo Wesker se ve obligado a cogerse a Sheva desesperadamente para no ser expulsado del planeador. Sheva es incapaz de seguir agarrándose, de manera que, con resignación, se suelta. Con el recuerdo de la pérdida de Jill en la cabeza, Chris se lanza desesperadamente para coger a Sheva. Chris apenas puede aguantar a Sheva y Wesker, pero Sheva tiene una mano libre y consigue dispararle a Wesker prácticamente a bocajarro.
El planeador se estrella en un volcán. Chris y Sheva han sobrevivido pero están muy debilitados. Empiezan a andar penosamente para salir del volcán cuando se dan cuenta de que Wesker también ha sobrevivido. Totalmente fuera de sí, Wesker rompe el fuselaje de uno de los misiles de Uroboros y se infecta con el virus. Inmediatamente su torso empieza a cubrirse de los tentáculos orgánicos propios del Uroboros pero sorprendentemente Wesker parece ser capaz de controlar el virus, Utilizando los restos del fuselaje del misil, Wesker consigue transformar su brazo derecho en un arma de afilados bordes, tras lo cual se lanza sobre Chris y Sheva. Los dos agentes huyen, pero entonces un puente de piedra se derrumba bajo los pies de Chris separándolo de Sheva. Sheva corre para reunirse con Chris pero entonces otro puente de piedra se derrumba y Sheva queda colgando sobre la lava. Haciendo un descomunal esfuerzo, Chris derriba una enorme roca para crear un puente y dispara a Wesker desde lejos para que Sheva tenga tiempo de huir.
Sheva y Chris llegan a una plataforma de roca perseguidos por Wesker y los tres inician el combate final. El punto débil de Wesker es una pequeña zona amarilla en su espalda que, tras ser atacada, deja a la vista un segundo punto débil en su pecho. Alcanzar estos puntos no es fácil para los dos agentes, pues merced al virus Uroboros, Wesker dispone de una fuerza descomunal capaz de derrotarlos en segundos. Esquivando sus ataques y atacando sus puntos débiles, Chris consigue inmovilizar a Wesker y Sheva se lanza al ataque a cuchillada limpia aún a riesgo de herir a Chris. Wesker queda muy tocado y es Chris quien lo remata de una brutal puñalada en la espalda.
La plataforma de roca en la que se encuentran empieza a derrumbarse y un moribundo Wesker cae a la lava. Chris y Sheva están en peligro de correr el mismo destino, pero entonces aparece un helicóptero pilotado por Josh con Jill a bordo que les arroja una escalera. Sheva y Chris suben rápidamente pero cuando han alcanzado el helicóptero y se disponen a huir, Wesker, aullando de rabia desde la lava, extiende los tentáculos que cubren su cuerpo y logra atrapar uno de los patines del helicóptero. Chris y Sheva se arman cada uno con un lanzacohetes y le disparan a la vez derrotándolo definitivamente.
NOTA: En el momento en el que los cohetes van a alcanzarle, la cabeza de Wesker parece retraerse o desaparecer, lo que ha provocado que muchos jugadores crean que sea posible que Wesker sobreviva, aunque no existen datos oficiales al respecto.
El helicóptero abandona el volcán y Chris, con una sonrisa, le dice a Sheva que por fin se ha acabado. Mientras el helicóptero vuela hacia el horizonte, la voz en off de Chris nos informa de que, si la recompensa es un futuro sin temor, su misión siempre valdrá la pena.

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